Acabo de contribuir con un post en Visto en televisión, un blog colectivo y abierto a todos dedicado a los entresijos televisivos. Como no tenía mucho tiempo para pensar he comentado la cancelación de Maracaná 06 y he aportado algunas ideas nuevas.
Una máxima en el mundillo televisivo dice que los programas sobre fútbol no tienen mucha audiencia. Será por eso que El Día Después, el mejor de todos los tiempos, se emitía -en abierto- en una cadena de pago.
Maracaná (primero 05 y luego 06) se presentó en noviembre del año pasado como el heredero natural del decano de los programas futboleros. Menos mal que Michael Robinson se desmarcó y a las dos semanas eliminó todos los vínculos existentes entre los dos espacios.



Maracaná podría haber sido un EDD II, perfectamente con Robinson y Maldini, pero trajeron a Latre y mil tonterías más y se cargaron la idea.
Hay que decidir: o haces un programa de fútbol o haces un programa de variedades.
Maracaná estaba definido, pero lo rompieron. Empezaron bien, hablando mucho de fútbol y eso atraía a los futboleros. En cuanto vieron que la audiencia llegaba al lunes asfixiada de fútbol -después del maratón de laSexta los domingos- quisieron incorporar variedades, para ampliar su público objetivo.
Pero eso fue su sentencia. Los más futboleros dejaron de estar atraidos por ese programa tan heterogéneo. Y quien prefiere las variedades, continuó fiel al "Mira quien baila", porque se ahorraba tener que soportar el hilo argumental futbolístico.
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