Alonso no ganó el Premio Príncipe de Asturias el año pasado por ser mejor piloto que Schumacher; ganó porque su voluntad de triunfo es un ejemplo para la juventud. La selección de baloncesto no ha ganado este año por haber conquistado el Mundial; ha ganado por su ejemplo de superación, espíritu de equipo y compromiso con los valores del deporte.
¿Le hubieran dado el Príncipe de Asturias a Alonso de no haber ganado el Mundial de 2005? ¿Y a la selección española si hubiese perdido contra Grecia? Lo siento, pero yo no pienso como el Príncipe. Desde hace un par de años el Premio Príncipe de Asturias del Deporte se ha convertido en un cachondeo oportunista que premia hechos puntuales antes que trayectorias plagadas de éxitos.



Vivo ejemplo de este país donde la gente se apunta siempre al Sol que más caliente, haciendo gala de un falso forismo fruto del oportunismo.
Creo recordar que cuando se eligió a Alonso aún no había ganado el mundial.
Casi nunca estoy de acuerdo con estas nominaciones.